Posteado por: eltendido | 7 mayo 2009

La feria de los ausentes

"Éste". Foto: Manon

Una vez finalizada la sevillana Feria de Abril, comienza san Isidro. Un abono marcado por las ausencias de José Tomás, Ponce y Cayetano, pero llamado a decidir qué toreros están o no en buen momento. Parece obvio que en la lista de los mejores estará un año más Miguel Ángel Perera. También se espera a Morante; sobre todo después de la dimensión alcanzada por el de la Puebla del Río en el albero maestrante. Sin olvidar a El Juli y a Sebastián Castella, aunque a éste último le pesa el escenario en exceso.

Como cada temporada, la nómina de espadas jóvenes que aspiran a dar la sorpresa es amplia. De todos es conocida la afición del público venteño en prohijar al débil y denostar al consagrado. Apunten, entonces, a Luis Bolívar. Es mi apuesta más firme entre los que pueden salir relanzados de Madrid. La gran incógnita es Talavante, sobre todo después de su discretísimo paso por el coso de la calle de Alcalá el Domingo de Resurreción.

Posteado por: eltendido | 30 abril 2009

Sobran las palabras

Quien no lo entienda, peor para él. ¡¡Esto es torear, señores!!

Posteado por: eltendido | 27 abril 2009

Un aficionado sin complejos

Sarkozy en Jerez

Nicolás Sarkozy está curado contra la fiebre anti taurina que afecta a la clase política española. El presidente francés demuestra su arraigada afición a los toros en cuanto se le presenta la mínima ocasión. La última está teniendo lugar en estos precisos instantes, en la Cena de Gala que ofrece S.M. Juan Carlos I en el Palacio Real. A ella se ha invitado a los matadores Curro Romero y Sebastián Castella por deseo del mandatario galo. Qué lección la de olvidarse de las malditas correcciones políticas cuando la ocasión lo requiere, que en caso de Sarkozy es una buena y sana costumbre.

Posteado por: eltendido | 27 abril 2009

Morante resurge en Sevilla

Morante. Foto: Matito

La inspiración es caprichosa y cuando sus musas te visitan -como decía el genio de Picasso- mejor que te encuentren trabajando. Eso es lo que le sucedió a Morante de la Puebla el domingo. El mano a mano con los victorinos ha dado sus frutos; tardíos, pero copiosos.

Al arte exhibido ayer por el sevillano hay que añadir la decisión, firmeza y responsabilidad con las que encaró la corrida de Jandilla. La oreja arrancada con fuerza a uno de los toros se queda en simple anécdota si la comparamos con la dimensión profesional alcanzada, cercana a la que consiguiera El Juli el sábado ante los de El Ventorrillo. Morante ha demostrado que de una mala decisión también se aprende. Esperemos que le dure el feliz descubrimiento.

Posteado por: eltendido | 25 abril 2009

La culpa es de Canorea

Morante. Foto: Matito.

Todo el mundo señala a los toros de Victorino como los grandes culpables del fracaso del mano a mano Morante-Cid. Sin embargo, el fiasco de tan rutilante cartel hay que apuntarlo en el debe de la empresa de la Real Maestranza. Quienes han pegado un trueno en toda regla son los ideólogos de una feria confeccionada a partir de las ausencias de Perera, Cayetano y José Tomás, que es como descartarse de tres ases en una partida de póquer.

Conviene recordar ahora que el mano a mano se anunció a bombo y platillo durante el pasado invierno, con foto incluida de los matadores, el empresario y el ganadero en la finca de este último. La estrategia estaba clara o así lo entendimos muchos: José Tomás será el gran ausente de Sevilla un año más. Desconozco cuáles son las razones últimas por las que Canorea se deja fuera sistemáticamente al madrileño, pero si tengo que creer a alguien me quedo con lo dicho al respecto por el apoderado del diestro de Galapagar, Salvador Boix.

Si impera la cordura en los despachos del coso del Baratillo, visto además como va la feria, tendrán que contar con jotaté para que toree la próxima temporada. Es la única manera de recuperar el prestigio. Aunque mucho me temo que esto, al señor Canorea, le importe un bledo.

Posteado por: eltendido | 24 abril 2009

El Niño de la Pitillera

Sergio Robles, "El Niño de la Pitillera". Foto: Carlos Rodríguez

La primera sensación al terminar de hojear la noticia fue de alivio. Luego, releyendo detenidamente, comprendí que me había precipitado. Conozco este tipo de festejos porque los he mamado desde muy pequeño y recuerdo a cantidad de chavales que, como Sergio Robles, se juegan el tipo sin oficio ni beneficio con un toro ante el que rehusarían ponerse hasta los toreros más experimentados. Algún día les dejaré por aquí alguna foto de uno de esos pavos de siete años, que sobrepasan los seiscientos kilos de peso y que, sobrados de poderío y mala leche, asustarían hasta al mismísimo Manolete.

No se crean -entonces- la media sonrisa de Sergio. No es de satisfacción por ser el héroe del día; es de miedo contenido. Les aseguro que esa fracción de segundo en que el de las patas negras te busca con saña en el suelo para meterte el pitón es interminable y te deja el cuerpo temblando literalmente, así como algún que otro residuo en los calzoncillos. Eso, por muy lelo que seas, lo entiendes porque el cuerpo no engaña.

Lo malo del asunto es que la criatura quiere volver a ponerse delante de un toro mañana sábado. A lo mejor se impone la cordura y la autoridad evita el dislate. Lo que es seguro es que no habrá pitillera que le salve de la cornada una segunda vez.

Posteado por: eltendido | 24 abril 2009

Un apunte histórico

Toro de Rosario Osborne. Foto: Manon.

Ya hemos visto que, antaño, el toreo era tratar de dominar al toro indomable -que no es igual que bravo- que se arrancaba muchas veces, inesperadamente, que se volvía seguido, que mantenía su fuerza porque no se picaba bien o, mejor dicho, a placer; el toro no se entregaba como hoy.

A través del tiempo, esa emoción fue perdiendo algo de su intenso valor porque junto a ella apareció el arte del toreo, que no es igual a la fuerza y valentía. Aparecieron en la fiesta dos conceptos distintos que podemos llamar para distinguirlos, arte y quietud. Empezaron a surgir toreros que tenían gran parte de las dos cosas, otros que sólo tenían una de las dos, y se dividieron los públicos. Unos con los toreros de arte; otros, con los de valor y todos con los dos a un tiempo.

Pero hacía falta el toro que lo permitiera y en la selección se le dio importancia al toro que embestía al torero. Resultado de esto fue que se excluyera en toro de embestida defensiva y se valorara el toro de embestida fija y codiciosa, porque sus condiciones eran más aceptadas por la mayoría del público.

El animal actual es, por tanto, fruto de una metódica selección, destinada a mantener y desarrollar en él el instinto combativo con arreglo a ciertas condiciones. Esta selección data del siglo XVIII y es estrictamente contemporánea de la transformación de la tauromaquia que inicia la era moderna.

Se llevo a cabo sobre la base de cuatro ganaderías famosas: jijona, cabrera, vázquez y vistahermosa. La primera es castellana; las otras tres, andaluzas. Con el tiempo, la raza andaluza eliminó a la castellana, así como a las razas locales de Salamanca y Navarra. Hoy día, el toro salmantino es el toro andaluz transplantado. Entre los andaluces, la vistahermosa se impuso totalmente a las restantes familias.

Fuentes: “El toro bravo”, Álvaro Domecq y Díez. Colección La Tauromaquia. Espasa Calpe. “El toro y su lidia”, Claude Popelin. Calleja-Madrid.
Posteado por: eltendido | 23 abril 2009

Hoy debe ser un gran día

victorinos-sevilla

La mala gestión del empresario de Sevilla, Eduardo Canorea, su empecinamiento en descartar a los mejores toreros, (¡aquí mando yo!), ha provocado que la Feria de Abril transite entre bostezos y pitos.

Toda estrategia, por pésima que sea, tiene su finalidad. La de Canorea pasa porque toreros como Morante y El Cid cumplan con el guión previsto y triunfen esta tarde mano a mano con los toros de Victorino Martín.

Los pupilos del ganadero de Galapagar, elegidos con mimo por su criador, no fallarán. Está por ver que los dos gallitos sevillanos canten a modo en su corral y den una buena tarde de toros.

El Cid acredita un extenso currículo ante los toros de la A coronada. Morante genera alguna duda por cuanto la condición de los albaserrada-saltillo no parece la idónea para que interprete su toreo de orfebrería. Ahora, como a uno se le ocurra meter la cara y arrastrar el hocico por la arena, se puede liar gorda.

Posteado por: eltendido | 23 abril 2009

Tipos de embestida

Toro de Adolfo Martín. Foto: Manon.

El enjuiciamiento del astado resulta imprescindible para la determinación de su valía. Es, precisamente, su comportamiento en el ruedo el que determinará su importancia por medio de los epítetos concretos que a continuación se relacionan.

De salida, la embestida puede ser espontánea (toro alegre) o retardada (toro tardo); en ocasiones hay que forzarla pisando el terreno del animal (toro reservado).

En su ritmo, puede ser brusca (toro bronco) o progresiva (toro de buena embestida).

En su medida, puede ser larga (toro de arrancada larga), y en ese caso permite mucho juego, o corta (toro de arrancada corta) y que va agotándose, lo cual obliga al hombre a situarse cada vez más cerca para que el animal no se detenga en medio del pase.

En su recorrido, el toro puede tener la cabeza alta o bajarla (toro que humilla); puede no dar cornadas (toro noble) o darlas sólo con las puntas (puntear), o cornear de lado, o cornear hacia arriba (derrotar). El toro cornea generalmente con el mismo pitón y, por tanto, en una misma dirección; pero también puede suceder que emplee sucesivamente los dos cuernos (toro descompuesto).

Al final de la embestida, el toro puede pasar derecho (toro de embestida recta), o bien ceñirse al hombre (vencerse o colarse) y aun buscar al torero detrás del engaño (toro avisado o de sentido).

Tras la embestida, el animal puede escaparse (toro huído) o volverse hacia el torero, lo cual es signo de perfecta combatividad; pero puede también revolverse con un exceso de temperamento (toro revoltoso) e incluso perseguir al hombre (toro pegajoso).

Una indicación importante es, igualmente, la fuerza que lleva el animal, no solamente en su arrancada, sino la que conserva de una embestida a otra. Esta indicación puede calificarse de toro de muchos pies o toro flojo.

Fuentes: “Las claves de la tauromaquia“, Mariano Tomás Benítez. Ediciones Anthema. “El toro y su lidia“, Claude Popelin. Calleja. Madrid.

Posteado por: eltendido | 22 abril 2009

Sucedáneo a la americana

Las corridas incruentas que se anuncian a partir del mes de septiembre en Las Vegas (EE.UU.) son una pantomima. Algunos gringos son especialistas en reproducir manifestaciones culturales de otras latitudes adaptándolas a sus gustos, sin importarles si con ello se cargan su principal razón de ser. Aquí debería intervenir la UNESCO para proteger al mundo de esta suerte de mercachifles, capaces de vender a su madre por un puñado de dólares.

Una corrida de toros no puede ser incruenta porque su finalidad es preparar al toro para su muerte en el ruedo. Un rito ancestral que forma parte de nuestro patrimonio cultural. La preparación es un arte; no una suerte de movimientos estéticos para divertir a la peña mientras se cena un cordero y se bebe un rioja, que es lo que pretenden los chicos de Don Bull Productions.

Lo que más me entristece es que toreos de la talla de Ponce, Cayetano, El Juli, Castella y Morante de la Puebla se presten a semejante engendro.

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